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Hurgando en la historia

Hurgando en la historia

Relatos, historias, mitos, leyendas... Todo esto forma parte de quiénes somos y por qué somos lo que somos.


De hadas, brujas y madrastras (IV)

Publicado por Carlos A. Campuzano activado 6 Febrero 2014, 11:00am

Etiquetas: #Brujas, #Hermanos Grimm, #Rapunzel, #Cuentos de hadas, #Europa Central, #Flores, #Brujería, #Cuentos infantiles

De hadas, brujas y madrastras (IV)

Los Hermanos Grimm nos cuentan que una pareja vivía sola en su casa y que desde su ventana se podía ver un hermoso jardín. La gente decía que por aquel entonces, este jardín pertenecía a una bruja muy poderosa y temida.

La pareja de enfrente tenía ganas de tener un hijo, pero por más que lo intentasen, nada de nada. Un día, la mujer se asomó por la ventana y en el jardín de la bruja vio unas "florecillas" y hay que ver el antojo de "florecillas" que le ha entrado. Tanto que pidió a su marido que se colase en el jardín de la bruja y le trajese un manojo de estas flores para hacerse una ensalada con ellas. En alemán esta flor recibe el nombre de rapunzel (debo admitir que no he encontrado una traducción o un equivalente, así que lo denominaré "florecillas" tal cual he venido haciendo hasta ahora).

"Florecilla" para la ensalada... pues sí, en Europa Central se comen, o eso he leído.

"Florecilla" para la ensalada... pues sí, en Europa Central se comen, o eso he leído.

El hombre, pues hizo lo que su mujer le pedía (cómo no) y saltó la verja en medio de la noche y robó las flores, que esta se comió en una ensalada con gran apetito. De hecho los hermanos Grimm son muy descriptivos en este aspecto. Básicamente la mujer, a causa de su ansiedad, corría hasta peligro de muerte y al terminar de comerse las "florecillas", aun quería más y más.

En el post anterior hablamos de la función reproductiva de las flores y de su utilización en la literatura como metáfora del sexo. O bueno, por si no se entendió, era eso. Pues quedamos en que la mujer quería más (y quién no). Así que su marido de nuevo, en medio de la noche, salto la verja. Pero esta vez con tan mala suerte que le pillaron en el acto. Al verse en tal aprieto llegó a un acuerdo con la bruja, quien le dejó llevarse el manojo de flores para hacerse una ensalada a cambio del hijo que iban a concebir. -¿Cómo? -me dirán ustedes, que seguro no se han leído el cuento o no lo recuerdan así. Tal cual, el hombre ha cambiado a su hijo no nato por un puñado de flores. Pero lo interesante está es en lo obvio que le resulta a la bruja que van a tener un niño, como si fuese gracias a las flores que le da a la pareja. Yo personalmente pienso que esto puede ser una especie de metáfora sobre métodos alternativos de concepción o algo así. Ya que hay que entender que en la Edad Media, cualquier arte chamánica o como quieran llamarla, era un acto de brujería y demonizado por la Iglesia Católica, aunque fuese hecho con fines benéficos.

Bruja mala!

Bruja mala!

Pues eso, que al cabo de un tiempo nace una niña lo más de mona, viene la bruja, al verla la llama Rapunzel (como las "florecillas") y los padres sin rechistar se la entregan. Entonces la bruja se la lleva para educarla ella misma. Esto último también da qué pensar. Pero como veo que esta entrada está ya bastante larga y este cuento aún da de sí, pues seguiremos con él más adelante.

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