Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog

Hurgando en la historia

Hurgando en la historia

Relatos, historias, mitos, leyendas... Todo esto forma parte de quiénes somos y por qué somos lo que somos.


300. O mejor aún, la batalla de las Termópilas (II)

Publicado por Carlos A. Campuzano activado 17 Marzo 2014, 10:08am

Etiquetas: #Batalla de las Termópilas, #Batalla de Maratón, #Guerras Médicas, #Esparta, #Atenas, #Imperio Persa, #Jerjes I, #Leónidas, #300, #Heródoto

300. O mejor aún, la batalla de las Termópilas (II)

En 481 a. C. muchas de las ciudades-estado griegas dejaron a un lado sus pequeñas diferencias, guerras y líos para enfrentarse a un enemigo común que tenía la intensión de someterlas a todas por igual. Años atrás, los persas y los griegos se enfrentaron en la Batalla de Maratón con un resultado bastante malo para los asiáticos, que se llevaron el palizón de sus vidas. Después de esto Darío I, emperador arqueménida (este era el nombre de la dinastía que gobernaba Persia en aquel entonces) se fue a casa con el "rabo entre las piernas" pero al girarse levantó la mano con desdén y clamando al cielo juró venganza. Y así fue. Al regresar a casa se pasó los años siguientes reuniendo peña para un ejercito acojonante. Uno que no se había visto por esos lares en la vida. Pero pasó una movida en Egipto y tuvo que posponer el tema de la invasión a Grecia indefinidamente. Tan indefinidamente que murió.

Darío I jurando venganza desde la perspectiva de los griegos.

Darío I jurando venganza desde la perspectiva de los griegos.

Antes de morir, Darío dejó resuelto el asunto egipcio y básicamente todo preparado para continuar con sus planes de invasión. Fue su hijo, Jerjes I el que continuaría con esta loable misión. Envió de nuevo mensajeros pidiendo tierra y agua, evitando esta vez enviarlos a Atenas y a Esparta (que los buenos mensajeros son escasos como para perderlos en tonterías y en Atenas y Esparta tenían una tendencia a tropezar y caerse en un foso que no molaba nada) sin tener muy buenos resultados, pues como dijimos al principio, los griegos eran una piña. Esto dio comienzo a la Segunda Guerra Médica (que sí, ya voy a lo de 300).

Pues eso, los persas estaban super motivados, tanto que hasta construyeron un canal para atravesar la península del monte Athos para pasar, según algunos datos más de 4 mil naves. Además un numeroso ejercito que iba a la par por tierra. Los griegos se movilizaron, alcanzaron a reunir entre todos 10 mil efectivos (que ya voy a lo de 300) y fueron al norte para bloquear el paso a los persas. Los macedonios les contaron que por ahí no iba a pasar el enemigo y que no tenían nada que hacer. Que los persas era una pechá de gente que no veas (perdón, es el andaluz que llevo dentro, que hay cosas que se pegan) y que mejor se buscasen una estrategia más currada porque ahí no se iban a comer una rosca. Fue en este momento que a Temístocles (que era un político y general aunque tenga nombre de filósofo) se le ocurrió que podían esperarlos en el paso de las Termópilas, que era un paso muy estrecho pero con bonitas vistas al mar. Con algunos cuantos hoplitas podrían hacer frente a los persas, que ante el acojonamiento general se contaban ya por los dos millones de hombres (según Heródoto, que al parecer era un exagerado de cuidado).

Paso de las Termópilas. En la época de la batalla, el agua llegaba hasta donde ahora pasa la carretera.

Paso de las Termópilas. En la época de la batalla, el agua llegaba hasta donde ahora pasa la carretera.

En realidad, según estudios más recientes, el ejercito persa contaba con algo así como 200 mil hombres. Que igual, para los medios logísticos de la época era impresionante. No había otro estado del momento que fuese capaz de reunir y mantener un ejercito de esas proporciones.

Lo que ocurrió luego es desde mi punto de vista, surrealista. Los griegos estaban de nuevo con el tema de las fiestas en honor a Apolo, las Carneas. Vamos, que estaban de parranda y tenían prohibido hacer la guerra durante las celebraciones. En estas, se hacían carreras de relevos (todo para ver a 5 hombres fornidos y sudorosos corriendo, los griegos y sus prioridades). Y fue por esta razón, que decidieron quedarse en casa mientras los persas avanzaban. Alguno de ellos vio que quizá era importante que mandaran a alguien a hacerle frente al ejercito de Jerjes, como por cumplir más que nada y ganar algo de tiempo mientras se acababan las fiestas, pasaba la resaca y todo eso. Así, que en medio de un alarde de genialidad militar envíaron a 300 hombres, la guardia real del rey de Esparta, Leónidas, que llamaban hippeis (no son los mismo de ahora, estos iban con el pelito recortado) y a el mismo monarca. Junto a ellos iban sus ilotas, que eran sus esclavos personales, algo así como los escuderos medievales (¿en serio se pensaron que iban solo 300 a enfrentarse a los persas? que daño hace Hollywood). Alguna vez leí que la proporción era de tres ilotas por cabeza, pero no estoy seguro. También por el camino fueron recogiendo más coleguitas. Al llegar al paso de las Termópilas eran cerca de 7 mil hombres, más la flota ateniense que bloqueaba el camino por mar. Al rato llegaron los persas, se organizaron reuniones, se dijeron palabras, se hicieron juramentos... pero esto ya es otra historia.

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:

Archivos

¡Somos sociales!

Ultimos Posts