Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog

Hurgando en la historia

Hurgando en la historia

Relatos, historias, mitos, leyendas... Todo esto forma parte de quiénes somos y por qué somos lo que somos.


300. O mejor aún, la batalla de las Termópilas (III)

Publicado por Carlos A. Campuzano activado 19 Marzo 2014, 10:28am

Etiquetas: #Jerjes I, #Leónidas, #Guerras Médicas, #Batalla de las Termópilas, #Heródoto, #Batalla de Salamina, #Esparta, #300

300. O mejor aún, la batalla de las Termópilas (III)

Las Termópilas es un paso natural muy estrecho. Ahora gracias a la sedimentación ha aumentado su tamaño considerablemente, pero en el año 480 a. C apenas si podían pasar por él dos carros juntos, probablemente de 12 metros de ancho a lo largo de casi 5 kilómetros de pared montañosa por un lado y acantilados al otro, en donde su anchura máxima era de menos de 100 metros, en una pequeña llanura que fue donde realmente se libró la batalla. Además, un siglo antes, a alguien se le ocurrió el poner una especie de puerta de piedra para ayudar en la defensa de la posición. La alianza griega fue muy lista al escoger este lugar para plantar cara al numeroso ejercito de Jerjes I, pues una formación en falange podría resistir fácilmente los ataques enemigos, especialmente desde que cada ciudad-estado se encargaba de relevar a la anterior en la primera linea de la batalla, manteniendo frescas a sus tropas. Es decir, si yo fuese los invasores habría buscado otro camino, o eso pensaron los griegos. Pero el emperador persa, faraón egipcio, mi sol y estrellas de los dothraki, señor de poniente y amo del universo y según él mismo: gobernador de héroes, Jerjes I, se vio con la suficiente gente (eran más o menos 200 mil) como para pasar por allí a base de cachetadas sin que sus pérdidas fueran considerables (hay que ver que poquito valía la vida entonces).

El paso de las Termópilas.

El paso de las Termópilas.

Dicho todo esto es normal que los persas estuvieran cinco días acampados, decidiendo si avanzaban o se rajaban. Al final se decidieron y atacaron. Jerjes envió a su infantería ligera confiando en que a pesar de estar peor equipados que los hoplitas griegos, la aplastante superioridad numérica les mermaría de tal forma que terminarían huyendo. Pues no, los griegos aguantaron con dos... eso, que aguantaron. De hecho dieron tal paliza a la infantería persa que estos salieron corriendo al ver la cantidad de cadáveres que se acumulaba delante de ellos, habiéndose cargado apenas a 3 de los griegos. Jerjes al ver esto parecía que se estaba mordiendo las uñas, incluso Heródoto dice que el emperador se levantó de su silla dejando la cerveza y las palomitas a un lado hasta tres veces de lo nervioso que estaba. Así que decidió entonces enviar a sus inmortales, la élite del ejercito persa, que ya por si mismos eran 10 mil, más que los mismos griegos que eran apenas unos 7 mil hombres. Esto no tuvo el efecto deseado, pues los griegos aguantaron de nuevo, aunque de manera más encarnizada. Así que Leónidas, quien comandaba todo este asunto del lado de los griegos, decide fingir una retirada, provocando así que los inmortales les persigan de manera desordenada para luego girarse y con sus 300 espartanos a la cabeza romper el ataque de los persas.

Al segundo día, los persas intentan lo mismo, envían a la infantería contra la falange griega pensando que las heridas y el cansancio ya debían estar haciendo mella en los hombres de Leónidas. Pero la cosa termina igual que el día anterior, es decir, que los persas no se comieron un colín.

Jerjes I Era llamado el Grande no porque fuese grandote... tampoco porque fuese un gran tipo, que a lo mejor lo era...Jerjes I Era llamado el Grande no porque fuese grandote... tampoco porque fuese un gran tipo, que a lo mejor lo era...

Jerjes I Era llamado el Grande no porque fuese grandote... tampoco porque fuese un gran tipo, que a lo mejor lo era...

Los persas decidieron descansar un rato para ver que se podía hacer. La cosa no pintaba muy bien y Jerjes ya estaba un poco hasta... el moño de la situación. Fue en ese momento de tribulaciones que apareció un tal Efialtes, un chico de Tesalia, que tenía gran fascinación por el oro y esas cosas guapas. La verdad es que no está claro por qué este muchacho hizo lo que hizo. Lo que si estaba claro es que esperaba una recompensa por ello.

Efialtes comentó a los persas que existía un paso secreto que rodeaba los acantilados y que a través de él podían llegar al ejercito griego y darles por la retaguardia. Esto hizo muy feliz a nuestro Jerjes, que mandó a un tal Hidarnes con lo que quedaba de sus inmortales mezclados con un grupo de infantería, en total 20 mil almas. Este grupo inició la marcha a la noche por el paso secreto.

El rey espartano y los suyos fueron advertidos de esta maniobra. Según Diodoro, un historiador romano del siglo I, fue un tal Tirrastiadas quien advirtió a los griegos y estos atacaron el campamento persa liándola parda y casi matando al mismo emperador de no ser porque no estaba en su tienda en ese momento. Estos son hechos que no hay manera de confirmar y que Heródoto, que era muy dado a exagerar no nos cuenta. Lo que si es cierto es que los líderes griegos tuvieron una reunión al saber de la maniobra envolvente de los persas.

Leónidas y sus chicos (Leónidas en las Termópilas, por Jacques-Louis David (1814), Museo del Louvre, París).

Leónidas y sus chicos (Leónidas en las Termópilas, por Jacques-Louis David (1814), Museo del Louvre, París).

En esta reunión, los griegos decidieron huir mientras los 300 espartanos y un grupo de mas de 1000 hombres de las otras ciudades se quedaban a aguantar y morir como héroes. Una decisión respetable, aunque yo hubiese salido por patas. El caso es que los persas llegaron por la retaguardia. Los griegos estaban rodeados, pero igual lucharon encarnizadamente. Una vez rotas sus lanzas lucharon con sus espadas y hasta con sus propias manos, matando incluso a dos de los hermanos del mismísimo Jerjes. Allí murieron Leónidas y todos sus hombres excepto dos, según las crónicas, en una descarga de flechas (un arma de cobardes según los espartanos). El cuerpo del rey de Esparta fue decapitado y crucificado, pero él y todos aquellos que lucharon a su lado, ya habían pasado a la historia a pesar de haber sufrido una memorable derrota. Cerca de 4000 mil griegos perdieron la vida en la Batalla de las Termópilas, mientras que los persas sufrieron más de 20 mil bajas.

Aunque esta batalla tenga un cierto elemento épico, fue realmente una clara derrota para los aliados griegos. Incluso cuando más adelante lograrían expulsar a Jerjes de la Helade en la batalla de Salamina, esto no fue una victoria pírrica ni un influyente golpe moral para los persas. No fue realmente determinante para la victoria griega en la la segunda versión de las Guerras Médicas. Aunque sí es una de las batallas que se convirtieron en leyenda y perdurarán en el inconsciente colectivo del pueblo occidental quizá para siempre. La leyenda dirá: 300 espartanos contra ms de 2 millones de persas.

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:

Archivos

¡Somos sociales!

Ultimos Posts