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Hurgando en la historia

Hurgando en la historia

Relatos, historias, mitos, leyendas... Todo esto forma parte de quiénes somos y por qué somos lo que somos.


De cómo nace un imperio (IV) "La única guerra justa de la historia"

Publicado por Carlos A. Campuzano activado 2 Abril 2014, 11:22am

Etiquetas: #Imperio Romano, #Antigua Roma, #Republica Romana, #Espartaco, #Cornelio Sila, #Guerras Civiles, #Guerras Serviles

De cómo nace un imperio (IV) "La única guerra justa de la historia"

Uno de mis libros favoritos sobre la Roma clásica lo escribió el alemán Joaquim Fernau, quien describió el siguiente episodio de la historia de la Antigua Roma como "la única guerra justa de la historia". Cual sería mi sorpresa años más adelante cuando descubrí que Fernau había sido miembro del partido nazi, más concretamente de las SS, lo cual pues bueno, no deja de ser significativo. Pues el grado de humanidad es siempre relativo a la perspectiva histórica de cada época y no creo que el humanismo sea algo que impregnase la labor de las SS sino más bien lo contrario. Dicho esto, es así como he decidido titular esta entrada y es que, aunque no considero ninguna guerra justa, por lo menos considero que esta se acerca.

Al final de la Guerra Civil, Roma se había quedado sin cónsules, uno, había huido a África (como no) y el otro, el hijo de Mario, se había suicidado al ver su inminente derrota, y es que estos romanos se mataban por cualquier cosa. Así que Sila se había declarado, por medio del Senado, dictador con poderes casi que ilimitados. Una figura legal que otorgaba este estatus a un héroe para tiempos de crisis y que no había sido usada desde hacía casi 150 años. Aunque Sila, como precursor de muchos otros, fue uno de los primeros en hacer uso de este título para imponer su totalitarismo y venganzas personales. Se dedico a asustar a la peña. Miles de romanos murieron en lo que él cínicamente llamaba "purgas controladas". Se inició así un periodo de terror, en el que los ciudadanos se acusaban entre si por envidias personales o pequeñas rencillas, que terminaban en una ejecución sumaria. Pues el acusador se quedaba con una pasta como recompensa y los bienes del proscrito quedaban en manos del estado. Se publicó una lista de la peña que le caía mal a Sila y a sus optimates (que se hicieron muy sospechosamente muy ricos) y esos eran los que palmaban. Como dato, Julio Cesar estaba en esa lista y tuvo que salir por patas de Roma. Destaca el hecho de que no se ejecutó a nadie que no tuviese un duro en su cuenta bancaria (yo le caería bien a todo el mundo allí, por ejemplo).

La esclavitud... eso de currar sin cobrar un céntimo. Como le gustaría al gobierno!!!

La esclavitud... eso de currar sin cobrar un céntimo. Como le gustaría al gobierno!!!

Al poco tiempo, cuando todo estaba en orden (según él) Sila se retiro, muriendo en el 78 a. C. (de lo que seguro se arrepintió, ya que se acababa de casar con un pibón mucho más joven que él). Menos mal muchas de sus reformas no le sobrevivirían.

A lo largo de los años siguientes las amenazas a Roma eran más bien externas, un pequeño conflicto con los ponticos otra vez, que algunos exagerados llamaron Segunda Guerra Mitridática, pero que en realidad fueron un par de tipos intercambiando insultos y tal (y bueno, algunos muertos también) y algunos problemas con Armenia (algo así como el Vietnam americano o el Flandes español pero para los romanos), pero vamos, que eso era lo habitual.

Pero ocurrió algo en el año 73 a. C. Un esclavo tracio llamado Espartaco, se alzó en armas contra la República Romana. Aparentemente este muchacho, nacido en la Tracia (actual Bulgaria) había servido en el ejercito romano y había desertado, con tan mala suerte de que lo cogieron al rato y como no tenía papeles (no era ciudadano) lo habían reducido a la esclavitud por desertor. Al cabo del tiempo terminó siendo gladiador. Bueno, pues al parecer esta situación no le molaba nada y junto con unos colegas ideó un plan de escape (todas las fuentes indican que era un hombre culto) y fue así como empezó la Tercera Guerra Servil o de los gladiadores.

Espartaco y los suyos (unos 70 más o menos) se dedicaron al pillaje, se escondieron en el monte Vesubio (antes de lo de Pompeya por supuesto) y se lo montaron en plan Robin Hood pero sin las mallas. Esto les ganó una reputación y por supuesto, más seguidores. El gobierno no le dió mucha importancia a estos reportes y se dedicaron a mandar pequeños destacamentos a someter a los ex-esclavos, pero siempre volvían apalizados (si volvían) y peor aun, ¡sin armas! vamos, que se las quedaban los rebeldes y esto sí que le metió miedo al Senado, que envió un destacamento con 3000 hombres al mando de un tal Cayo Claudio Glabro, quien acampó bajo el monte y en fin. Resumiendo, subestimó a los chicos de Espartaco. Estos bajaron del monte (de manera ingeniosa por cierto) y destrozaron a los romanos. Claudio apenas si pudo escapar para que le regañaran en el Senado (no sé que le hicieron, pero seguro que no se fue de rositas).

Pues los romanos se pusieron finalmente serios con este tema y enviaron esta vez legiones pero los ex-esclavos seguían devolviéndoselas todas maltrechas. El movimiento emancipador se extendió por todo el sur de Italia sin control. Y es aquí donde se empiezan a cometer los desmanes. Los traficantes de esclavos y los suyos fueron masacrados sin piedad. Al ver que esto no le traería nada bueno, Espartaco prepara un ejercito de 70 mil hombres con la intención de marchar al norte y cruzar los Alpes, la única manera de huir; ya que era consciente que por más que no había sido derrotado aun, luchar contra el poder de Roma terminaría por desgastarles.

El Vesubio, dónde se escondieron originalmente Espartaco y los suyos

El Vesubio, dónde se escondieron originalmente Espartaco y los suyos

Espartaco sabía que aunque por más que resistiera y más y más esclavos se rebelaran, no podía doblegar a Roma; pues el poder militar y económico de la República no había encontrado rival en todo el Mediterráneo. Así que marchó al norte con tal de huir de Italia y encontrar refugio al otro lado de los Alpes, fuera del yugo romano. Pero hubo algunos de los suyos que no pensaron como él. Estos creían que podían derrotar a los romanos e incluso tomar Roma. Así que una parte de su ejercito se separó, 20 mil hombres abandonaron a Espartaco y se fueron con Crixo (jefe de los disidentes). Estos no tardaron en caer en combate siendo exterminados (eso les pasa por...).

Espartaco por su parte, cruzo los Apeninos, y alcanzó a reunir (según dicen) unos 120 mil hombres... pero el desenlace de esta historia, luego.

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