Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog

Hurgando en la historia

Hurgando en la historia

Relatos, historias, mitos, leyendas... Todo esto forma parte de quiénes somos y por qué somos lo que somos.


De cómo nace un imperio (VIII) "Et tu quoque Brute fili mei"

Publicado por Carlos A. Campuzano activado 1 Mayo 2014, 11:25am

Etiquetas: #Cneo Pompeyo Magno, #Julio Cesar, #Cleopatra, #Marco Junio Bruto, #Marco Antonio, #Republica Romana, #Lépido, #Guerras Civiles, #Antigua Roma

De cómo nace un imperio (VIII) "Et tu quoque Brute fili mei"

Habíamos dejado a Julio Cesar cruzando el Rubicón. Y bueno, al poco empezaron a llegar las noticias abrumadoras a la capital. Que Cesar había tomado tal ciudad, que cientos de refugiados huían y llegaban a las puertas de Roma buscando refugio y alimento. En fin, que la gente de Cneo Pompeyo Magno estaba acojonadita, con los huevecillos muy pequeñitos. Así que viendo lo que se les venía encima y ya que no habían tenido tiempo de juntar sus tropas, pues se fueron; eso sí, declarando que quien se quedara era un traidor a la República Romana.

Esto fue algo curioso, ya que se constituyó el Senado por primera vez fuera de la ciudad de Roma, abandonando a aquellos que no podían permitirse el dejarlo todo e irse. Con esto la estructura de la República había sido herida de muerte aunque su agonía aun se prolongaría por más de 20 años.

Cesar entró en Roma sin encontrar apenas oposición. Solo se quedó allí unos pocos días antes de empezar la persecución de la gente del Senado (los que se fueron, que no eran todos). Los encontró en Brindisium mientras intentaban transportar sus tropas a Grecia. Cesar sitió la ciudad e intentó bloquear el puerto, pero Pompeyo fue más listo por una vez y se le escabulló a la noche junto con su ejercito.

Julio Cesar comandando sus tropas... ¡Ah no! ¡que este no es!... ¡Yo te maldigo Google! a ti y al somnífero de masas que es el fútbol...

Julio Cesar comandando sus tropas... ¡Ah no! ¡que este no es!... ¡Yo te maldigo Google! a ti y al somnífero de masas que es el fútbol...

No voy a relatar toda la guerra civil porque en realidad, es larga, fueron 4 años. Se hicieron cosas, se mató a mucha gente, se tomaron ciudades, se combatió en Hispania y especialmente en Grecia. Cesar se hizo fuerte en Roma y pasando del Senado dejó como encargado en la ciudad a Marco Emilio Lépido (ojo a este que después es de los de la segunda edición de los triunviritos) y puso a cargo de Italia a Marco Antonio. El caso es que Cesar persiguió a Pompeyo hasta Farsalia en Grecia, en donde nuestro héroe se encontraba en una terrible desventaja y a punto de ser derrotado por las tropas senatoriales. Pero por una trampa durante una carga de caballería, Pompeyo fue vencido (si a alguien le gusta la estrategia y quiere información detallada de esta inteligente batalla hacer clic aquí).

En la Batalla de Farsalia se decidió la Segunda Guerra Civil de la República de Roma. Aunque las hostilidades continuarían en oriente y Africa por un tiempo, ya no era lo mismo, no había nivel. Pompeyo huyó a Egipto con la esperanza de encontrar apoyos entre la corte del faraón, pero no le fue muy bien... más bien le fue bastante mal. Resulta que la corte de Ptolomeo XIII era un caos y básicamente Egipto estaba sumido en su propia guerra civil, ya que el faraón lo era solo tras haber depuesto a su hermana y esposa (los egipcios llevaban lo de la pureza de la sangre a un extremo algo macabro). Y viendo que en Roma (era ya el estado más poderoso del Mediterráneo) quien cortaba el bacalao era Cesar, pues quiso quedar bien y bueno. Pompeyo se bajó de su barco en una lancha después de esperar varios días anclado junto a su flota en el puerto de Alejandría. Al tocar tierra, un grupo de mercenarios de origen romano lo apuñalaron matándole ahí mismo a la vista de su mujer, sus hijos y su flota. Una vez muerto, fue decapitado y su cuerpo abandonado en la playa. Donde sus veteranos y sus libertos lo tomaron y lo incineraron de acuerdo a las costumbres romanas.

Al rato llegó Cesar a Egipto, buscando a Pompeyo para llevarlo a casa y charlar de cositas. (quién sabe, la verdad es que Cesar perdonó a todo aquel que se rindió a diferencia de lo que hizo Sila años atrás). Y cuando le trajeron la cabeza de su antiguo colega pasó algo que los egipcios no esperaban. A Cesar no le moló nada que se hubieran cargado a Pompeyo, su antiguo amigo, su yerno. Dicen los cronistas que hasta lloró por él. Pidió la cabeza de sus asesinos (se las trajeron toditas por supuesto) y viendo que el viento no era favorable para volver a Italia, se quedó para arbitrar entre los hermanos. Y aquí seré breve, como Cesar. Cabreó a Ptolomeo mientras exigía una reunión con los dos hermanos, a la que los partidarios del faraón dieron largas mientras trataban de asesinar a su hermana. Un día como de la nada le traen a Cesar una alfombra y al desenrollarla aparece un pibón (bueno... eso dice la historia, pero es que no está muy claro si eran las drogas o lo que se metían estos, porque yo he visto un busto de esta tía... y ehhh... no sé yo), la mujer del faraón: Cleopatra.

Así vio Julio Cesar a Cleopatra... y si fue así yo también quiero de eso que estuvo tomando!

Así vio Julio Cesar a Cleopatra... y si fue así yo también quiero de eso que estuvo tomando!

Pues eso, como decía. Cesar se dejó seducir por Cleopatra, se puso chulo con Ptolomeo; los egipcios se mosquearon e intentaron expulsar a los romanos que aguantaron 5 meses de asedio en el palacio real; cerco que Cesar logró romper cuando le llegaron refuerzos de Roma. Ptolomeo huyó y no sé si por incompetencia suya o por maldad de sus consejeros, el chaval (era un niño) no se quitó su armadura de oro al tratar de cruzar el Nilo y como era de esperarse, se ahogó. Esto dejó a la joven egipcia como reina. Mientras tanto Cesar se tiró unos meses retozando con ella (aparentemente todo pilladito), le dejó un bombo y se fue cuando sus hombres y la gente de Roma estaban empezando a impacientarse; ya que Mitridates de Ponto (el pesado) tenía un hijo igual de terquito que él y aun quedaba por arreglar el pequeño asunto de la guerra civil, que Cesar resolvió en la batalla de Tapso. Tras la cual, Catón y otros se quitaron la vida por voluntad propia.

Después de la celebración de su triunfos Cesar hizo y deshizo. No esta muy claro qué era lo que realmente pretendía Julio Cesar. Lo que sí se sabe más o menos en base a lo que hizo, es que más que una monarquía pretendía instaurar una especie de régimen autocrático. Cesar a través de varios decretos y de varias concesiones del Senado, había acumulado y concentrado casi todo el poder en una sola persona: él.

El caso es que hubo una conspiración en su contra encabezada por uno de sus antiguos amigos, Marco Junio Bruto; al que Cesar consideraba como un hijo y al que había perdonado incluso cuando apoyó abiertamente a Pompeyo. Los conspiradores pretendían asesinar al dictador con el objetivo de salvar al régimen democrático de la República (aunque algunos se apuntaron más bien por envidia o venganza).

El día 15 de marzo del año 44 a. C, Cesar acudía al Senado por petición de un grupo de senadores para leer un documento en el que se les devolvía algo de poder efectivo. Se puso a leer la petición y mientras lo hacía, uno de ellos le tiró de la túnica. Cesar se puso furioso ya que gracias a todo el poder acumulado, su persona era sagrada e intocable. Un tal Casca sacó un cuchillo y lo hirió en el cuello (era sacrilegio portar armas en el edificio de la curia) animando a sus colegas conspiradores a que hicieran lo mismo. Todos se lanzaron hacía él con cuchillos. Cesar intentó zafarse y huir, pero resbaló en su sangre y cayó. Fue apuñalado 23 veces. Shakespeare le atribuye las palabras: Et tu quoque Brute fili mei (¿tu también Bruto hijo mio?) al ver a Bruto entre sus asesinos. Pero la verdad es que no dijo nada. Según Suetonio, lo único que hizo al verse a punto de morir desangrado en el suelo fue, con su ultimo aliento, cubrirse la cara con su túnica ensangrentada para poder morir con dignidad.

La muerte de Julio Cesar

La muerte de Julio Cesar

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:

Archivos

¡Somos sociales!

Ultimos Posts