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Hurgando en la historia

Hurgando en la historia

Relatos, historias, mitos, leyendas... Todo esto forma parte de quiénes somos y por qué somos lo que somos.


De cómo nace un imperio (XI) "Augusto, el primer emperador de Roma"

Publicado por Carlos A. Campuzano activado 19 Mayo 2014, 12:32pm

Etiquetas: #Octavio, #Marco Antonio, #Cneo Pompeyo Magno, #Julio Cesar, #Republica Romana, #Imperio Romano, #Roma, #Cesar Augusto, #Cleopatra, #Alejandria

De cómo nace un imperio (XI) "Augusto, el primer emperador de Roma"

Marco Antonio había tenido problemas con Octavio desde el principio. Políticamente eran aliados, pero personalmente se caían fatal. Cuando Antonio se piró a oriente para retirarse y de paso forrarse, también tenía en mente el hacer la guerra a los partos y no sé a quién más. Mientras tanto, su mujer, Fulvia junto con su hermano Lucio Antonio, incordiaban al joven Octavio incitando revueltas en Roma. Octavio entonces estaba siempre muy liado y con problemas serios de gobernabilidad hasta que la señora esta murió. Esto fue una gran oportunidad para por fin tener algo de paz. Octavio le propuso a Antonio casarse con su propia hermana, Octavia (de toda la vida, si tienes un niño ponle Juan y si es niña, Juana... los romanos no destacaban por su gran imaginación, pero eran gente pragmática) (ahora me pregunto, ¿cómo llamarían a sus hijos? ¿Octavitos?... jeje ¡chistaco!).

Con esto, todo fue muy bien, hasta que Antonio se hizo un viaje por Egipto, por turismo más que nada y conoció entonces a Cleopatra. Y mira tú que esta sabía enredarlos bien. Tanto que se hicieron amantes, pero no sólo era sexo, estos dos en realidad es que se quedaron pilladicos perdidos, vamos, que se enamoraron malamente.

Egipto, tierra con encanto.

Egipto, tierra con encanto.

Octavio, esperaba en Roma calmando los ánimos, se había visto ya que era un joven paciente e inteligente, implacable hasta el punto de ser cruel. Durante las revueltas de los aliados de Antonio, hizo ejecutar a 300 hombres entre nobles y equites en el aniversario de la muerte de Julio Cesar acusándolos de ser aliados de Lucio Antonio (a este le perdonó por estar enchufado). Octavio era un hombre piadoso y se había metido en la cabeza que el problema de Roma era que había perdido los valores que la habían hecho grande. Su sociedad ya no se regía por lo que los romanos llamaban: virtus (en el enlace, la wikipedia las explica una por una), esto era un conjunto de virtudes que habían llevado a Roma a conquistar y civilizar un mundo plagado de bárbaros, primitivos e inmundos seres humanos (a diferencia de los romanos que eran básicamente humanistas, ¡no te jode!). Así que el hijo adoptivo de Cesar era duro en cuanto a esto se refería. Los romanos de la época eran algo más díscolos que los de antes y bueno. El chico les parecía un cortarrollos, un "buzzkiller", vamos, que no les caía simpático.

Una vez, Antonio y Octavio, de nuevo, se hacían amigos por la nueva alianza matrimonial. Cada quien volvió a lo suyo. Antonio se la pasó peleando con los partos, le fue fatal entre otras, y procreando hijos; dos con Octavia y tres con su amante Cleopatra. Lépido seguía sin pintar nada allí en África hasta que el hijo de Cneo Pompeyo Magno, se montó una operación de pirateo en plan Anonymus. Octavio y Lépido sometieron a Sexto Pompeyo, que huyó a oriente con la mala suerte de encontrarse con los agentes de Antonio que se lo cargaron rápidamente. Fue entonces que a Lépido le dio un ataque de gilipollez y se enfrentó militarmente a Octavio, pero sus tropas no estaban por la labor así que se cambiaron de bando dejándolo con los pantalones bajados. Antonio y Octavio lo echaron del triunvirato en el acto y ahora sí que dejó de pintar algo en toda esta historia (y tuvo suerte, normalmente se los cargaban). Occidente quedó a manos de Octavio y Oriente en manos de Antonio.

En resumen, las cosas estaban de la siguiente manera: Antonio le había prestado barcos a Octavio por el tema de Pompeyo (¿me siguen?), este le había pedido a Octavio a cambio ayuda militar para su guerra con los partos que iba de pena (¿aun me siguen?). Octavio le envió 2000 hombres de entre los veteranos de la Galia y la mitad de los barcos que Antonio le había enviado, que no eran suficientes. Y vamos, que no he llegado aun al putadón que le hicieron al gobernante de Oriente. Octavio, en un gesto de cabronazo sin precedentes, le envió también a su querida hermanita, Octavia, que vamos, para eso tenía un marido, para estar a su lado en las duras y en las maduras (espero que aun me sigan). Antonio, al encontrarse ensanduchado de esta manera tan artera, lo hizo fatal. Repudió a su esposa y la mandó a casa, seguramente pensando que era más fácil enfrentarse a Octavio que a una egipcia cabreada.

Octavio era más listo que el hambre, y aquí no sólo lo dejó claro, también demostró que con tal de llegar al poder, era capaz de humillar incluso a su propia familia. Mientras todo esto ocurría había estado currando en el tema de su mala imagen. Se había casado con Livia Drusila, consolidando una alianza con la familia Claudia. No explicaré la importancia política de esto porque hay cosas de la política romana que son muy densas y me superan, pero fue importante. Y el poner a Antonio en la palestra pública le venía de escándalo. Hizo que el pueblo lo considerara un traidor, un vendepatrias, un cambiacapas y no sé que movidas más. Además, Cleopatra había tenido antes un niño con Julio Cesar (¿recuerdan el bombo que le dejó?) y un hijo natural de su padre le podría complicar la vida un rato. Entonces cuando el triunvirato expiró, no había muchas ganas de renovarlo.

Marco Antonio y Cleopatra (dos versiones distintas), eso si que fue un amor contrariado como diría Gabo. Yo diría más bien que Antonio fue un calzonazos de miedo.Marco Antonio y Cleopatra (dos versiones distintas), eso si que fue un amor contrariado como diría Gabo. Yo diría más bien que Antonio fue un calzonazos de miedo.

Marco Antonio y Cleopatra (dos versiones distintas), eso si que fue un amor contrariado como diría Gabo. Yo diría más bien que Antonio fue un calzonazos de miedo.

Cuando acabó el triunvirato se inició una guerra de propaganda de lo más bruta. Ambos bandos se acusaron de todo con tal de hacer quedar mal al otro ante los ciudadanos. Antonio acusó a Octavio de falsificar los documentos de adopción de Julio Cesar, Octavio acusó a su vez a Marco Antonio de hacer la guerra con otras naciones sin el permiso del Senado y de mantener un control ilegal de las provincias de oriente, incluso le acusó de haber ejecutado sin previo juicio a Sexto Pompeyo, que era un ciudadano romano. Y es que a Antonio también se le estaba yendo un poco la mano. Había nombrado a su hijo con Cleopatra gobernante de Armenia y había declarado a su amante como "Reina de reinas". Pero bueno, el punto de inflexión ocurrió cuando llegó a manos de Octavio el testamento de Antonio que guardaban las vestales. En este, Antonio dejaba a sus hijos los territorios orientales de Roma para que los gobernaran como reyes cuando él muriese. Con esto, el vaso de los romanos ya rebosaba de bilis, así que empezó la Cuarta Guerra Civil de la República de Roma (y esas son las numeradas, en total ya perdí la cuenta de las que van en menos de 100 años). No nos detendremos aquí, sólo diré que Antonio tenía el apoyo de los ejércitos egipcios y aun así, Agripa, el hombre de confianza de Octavio, le dio un palizón en la batalla de Accio y tuvo que huir junto con Cleopatra hacia Alejandría. En dónde de nuevo serían derrotados por Octavio o más bien por Agripa (a Octavio se le daba fatal el rollo de la guerra). Marco Antonio se suicidó haciéndose una especie de harakiri mientras Cleopatra fue al encuentro de Octavio en plan muy zalamera, pero ya tenía una edad (sobre los 39) y Octavio era... vamos que era Octavio. El joven pasó de ella como de la mierda y la pobre, al ver que todo le había salido del revés, se hizo picar por una serpiente venenosa y murió. Tras comentar a sus colegas que "dos Cesares eran demasiados", Octavio se cargó a Cesarion (hijo de Julio Cesar y Cleopatra) sin mostrar ningún remordimiento al matar a un niño. Eso sí, perdonó a los hijos de la egipcia con Antonio.

"Porque yo lo valgo y lo sabes" Octavio al ver esta estatua suya.

"Porque yo lo valgo y lo sabes" Octavio al ver esta estatua suya.

Fue a partir de este momento que Octavio era lo más. Había terminado con las guerras civiles eliminando de raíz cualquier atisbo de rebelión. Había acumulado una gran cantidad de poderes otorgados por el pueblo y el Senado, tenía la pasta (se había forrado de manera sorprendente), vamos, Octavio era el dueño del mundo y apenas si estaba llegando a los 30.

Mantuvo una apariencia de desinterés en prolongarse a la cabeza del estado, pero durante diez años mantuvo un poder absoluto basado en la fuerza y en la represión de las libertades. Aunque esto lo disimuló muy bien, ya que no quería ser catalogado como un tirano y terminar en una cuneta como su tito Cesar.

En enero del año 27 a. C. El Senado le otorgó simultáneamente dos títulos hechos para él. Primero lo erigieron princeps (de donde viene la palabra príncipe), que venía a ser una figura republicana que significaba "primer ciudadano" y que a la sazón, reunía todo sus poderes políticos conservando la apariencia de legalidad democrática. Y el siguiente, que quería decir "el venerable" sería con el cual pasaría a la historia: Augusto. A partir de aquí se convirtió en eso, una persona venerable y afable. Dejó, en apariencia, de ser frío y cruel. Aunque gobernaría Roma con mano dura por 40 años, el periodo de paz social más extenso de la historia de la Roma Clásica. En esos años acumuló tanto poder y de manera tan discreta que cuando murió, ya no quedaba vestigio de la antigua República y lo que más me da miedo a mí, extrapolando esto a la realidad actual del mundo, los romanos estaban contentos. Y es que creo que en sí, estaban sencillamente hartos de los conflictos civiles, de la violencia del sectarismo político; de optimates y populares, de cesarianos y pompeyanos. Así que Julio Cesar Octaviano (antes llamado Cayo Octavio Turino), pasaría a llamarse para la posteridad Cayo Julio Cesar Augusto, el primer emperador de Roma.

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