Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog

Hurgando en la historia

Hurgando en la historia

Relatos, historias, mitos, leyendas... Todo esto forma parte de quiénes somos y por qué somos lo que somos.


Las mujeres del Rey (I) "El rey Enrique de Inglaterra"

Publicado por Carlos A. Campuzano activado 10 Junio 2014, 09:55am

Etiquetas: #Guerras Civiles, #Guerras de las Dos Rosas, #Enrique VIII, #Enrique VII, #Catalina de Aragón

Las mujeres del Rey (I) "El rey Enrique de Inglaterra"

Enrique VIII, rey de Inglaterra, era el hijo de Enrique VII. Ustedes me dirán, que claro, que lógico. Pero es que en la Inglaterra de aquellos años, el ser hijo de un rey era una profesión de riesgo. Enrique VII (el padre, cuenten bien los palitos que van después del V para no liarse) había ganado el trono al final de las Guerras de las dos Rosas (de estas haremos otra saga y así tengo tema para rato) en la batalla de Bosworth, y como antes de este hecho era conocido sólo como Enrique Tudor (Quique para los colegas) pues pasó a llamarse entonces Enrique VII, fundador de la dinastía Tudor. Se casó con Isabel de York y así terminaron los conflictos civiles que azotaban al reino desde hacía muchos años. No hablaremos de ese periodo más por aquello de los spoilers, pero dejaré como aperitivo para todos mis frikis que en este conflicto se basa en gran parte "Canción de Hielo y Fuego" (para los menos frikis "Juego de Tronos") de George R. R. Martin.

Pues bueno, el rey tuvo 7 hijos, de los cuales 3 palmarían casi que al nacer. Así que sólo contaremos 4: Arturo (el heredero), Margarita, Enrique (nuestro prota) y María.

A Arturo, el principe de Gales (título de los herederos al trono inglés), se le entregó como esposa a la infanta española Catalina de Aragón, hija menor de los reyes católicos. Una rubita de lo más mona con quien el príncipe estaba prometido desde que eran pequeñitos. Y es aquí dónde hay que empezar a prestar atención.

Arturo, príncipe de Gales

Arturo, príncipe de Gales

La boda se celebró el 14 de noviembre de 1501. Arturo tenía la tierna edad de 14 añitos y Catalina sólo 15. Me imagino el miedo que debía sentir la pequeña infanta, educada en una corte española en extremo piadosa gracias a la necesidad política de cohesión de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón (que no era tan piadoso como su mujer). Su viaje a Inglaterra se vio marcado por el mal tiempo y tardo casi dos meses en llegar desde España hasta las islas británicas con el riesgo constante a naufragar. Al final se casó en Londres, en donde sus buenas formas y virtuosidad le ganaron el afecto de la corte inglesa.

Esa misma noche el joven Arturo salía de su habitación descompuesto pidiendo agua a gritos. Luego en conversaciones coloquiales dijo que la sed le venía por el esfuerzo en sus labores nupciales (los adolescentes es lo que tienen... muchas ganas). Seguramente habrá dicho todo esto con una sonrisa muy marcada y puesta.

Esta anécdota no sería más relevante que la fanfarronería de un chaval ante el hecho de consumar su matrimonio si no fuese porque traería cola (esto nos enseña niños sobre las consecuencias de ser un fantasma), pero que me estoy adelantando.

Catalina de Aragón en 1502. Pues sí que era mona, sí.

Catalina de Aragón en 1502. Pues sí que era mona, sí.

El caso es que el joven Arturo a los pocos meses se puso malito, se cree que de tuberculosis o de aquella fiebre sudorosa que causó estragos en las islas británicas por aquellos años; el caso es que el que iba a ser rey terminó sin serlo, muriendo a los 15.

Enrique VII en medio de su tristeza, junto con el parlamento, nombró heredero a su segundo hijo, nuestro Enrique. Los reyes católicos por su parte necesitaban la alianza con Inglaterra (para dar por... perdón, mi vocabulario... para incordiar a los franceses más que nada) y los ingleses, pues no querían perder la jugosa dote que los españoles habían puesto por la niña, ya que desde las guerras civiles andaban algo mal de pelas. Así que como quien no quiere la cosa consiguieron una dispensa papal para casar a Catalina con el hermano de su difunto marido y hacerla de nuevo, futura reina de Inglaterra. Sólo que hubo que esperar, ya que Enrique (junior) tenía apenas 11 añitos.

¿Cómo consiguieron la dispensa papal? (recuerden que la iglesia siempre ha estado en contra del divorcio, bueno, depende del de quien y cuanta pasta tenga ese quien) pues muy fácil. La chiquilla juró por todo lo que le pusieron delante que ella seguía siendo doncella, vamos, que Arturito no le había metido mano, que no había visitado nunca su cuevita del amor... es decir, que nunca se consumó el matrimonio pues el chico era enfermizo y que no se le... (jeje) en fin, acalaro que eso último me lo he inventado yo, solo dijeron que era enfermizo y que no habían tenido tiempo porque el chico siempre estaba malo. El caso es que aun así, no es en este momento en el que cobra importancia la fantasmada del difunto príncipe.

Como es natural (claro) el rey murió a los pocos años (al parecer la muerte de su hijo le afectó bastante, junto con la de su mujer un poco más adelante). Antes de su coronación se celebró finalmente la boda de Enrique VIII y Catalina de Aragón (la pobre tuvo que esperar 7 años). Y aquí empiecen a contar, pues este chico, el nuevo rey, daría mucho de que hablar.

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:

Archivos

¡Somos sociales!

Ultimos Posts